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PAISAJES SOBRE AQUESTA MAR DEL CONDOTIERO, MUY GALANA EN SU BELLEZA, TAN ASÍ QUE ERA FÁCIL DE CONFUNDIR CON AQUESA OTRA QUE EL GOBIERNO INGLÉS MANDÓ ACUÑAR EN MONEDAS DE ORO, DONDE SE VEÍA EL MARQUÉS DE OVIEDO, MÁS CONOCIDO CON EL NOMBRE DE DON BLAS DE LE
Nada se avista en el Atlántico.
Los piratas amantes de Isabela
duermen el arcano de sus viajes.
Aquesta mar tan reposada, dueña
del cilíndrico Sol que hamaca
la véspera estrella venusiana,
siente del tiburón entre el oleaje
un hilo de sangre azul y cristalina....

Y aquesa, la gaviota ditiramba
en el vuelo, fija sus ojos en
la eternidad que se avecina,
para romper después, en aletazo,
el silencio que el sueño difumina...

Ágil, como salido del arco en la
tardanza, el alcaraván se pierde
en el encuentro, punto por punto
hasta quedar en cero...

Todo duerme en la pizarra,
todo se fija en el grabado,
como si esa sal endurecida cuajara
en el alma y en la vida...
El tiempo hace del espejo su memoria:
gota de azogue coagulada, hasta que por
fin en la naciente albura
un tropel de llamas anuncia la mañana...

Ya se siente del ciprés la algarabía,
la grieta del cielo en el calor abierta.
Ya se palpa sobre aquesta mar resucitada,
la flor del Condotiero, bien amada.
LANDSCAPES ON THIS HERE SEA OF THE CONDOTTIERE, QUITE ELEGANT IN ITS BEAUTY, SO MUCH SO THAT IT WAS EASY TO CONFUSE WITH THAT OTHER THE ENGLISH GOVERNMENT HAD STAMPED ON GOLD COINS, WHERE YOU COULD SEE THE MARQUIS OF OVIEDO, BETTER KNOWN BY THE NAME OF DO
Nothing sighted in the Atlantic.
The pirate lovers of Isabella
sleep away the secrets of their voyages.
This here sea so calm, proprietor
of the cylindrical Sun that swings
the evening Venusian star
feels in the shark amongst the waves
a thread of blue, crystalline blood …

And there, the dithyrambic seagull
in flight, fixes its eyes upon
the impending eternity,
to break afterwards, with a wingbeat,
the silence stumped by sleep …

Nimble, as if cast by the bow in the
delay, the stone curlew is lost
in the encounter, bit by bit
until it arrives at nought …

On the slate everything sleeps
in the engraving all is fixed,
as if that hardened salt would congeal
in the soul and in life …
Time makes of the mirror its memory:
drop of coagulated mercury, till finally
in the surging whiteness
a rush of flames announces the morning …

One already senses the murmur of the cypresses,
the crevice of the sky opened by the heat.
One already feels the beloved flower 
on this re-born sea of the Condottiere.