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DIA DE LOS RECONOCIMIENTOS INSÓLITOS
Reconoce, diosa, que existen palabras sin labios, lágrimas sin ojos, ruidos sin oídos que han traído la desventura a este bergantín de embarazadas velas, donde la sinrazón de los dioses recompone tonadas frescas para las bocas de las jaibas.
Sin embargo, Ihilla, no te desapasiones: en los abigarrados nenúfares será necesario doblegar nuestra humana palabra, antes de que el rugido del tigre se imponga a este lado del infinito sobre los troncos de guaduas.
En el viento, Ihilla, en el viento que hincha de incógnitas y frescores a mástiles y jarcias, corre la ralladura de un fuego que da olor a los mangles reverdecidos con los saltos de las ranas de leches ponzoñosas.
Pero, ahora, Ihilla, cuando la algarabía de los pájaros muere atravesada por una flecha de luz, viajamos sometidos al desgarre de cualquier carne, como si todo el peso de la vida fuera viudez cansada, alma sin sentido entre el pellejo seco de una cabra.
Cántanos Ihilla, cántanos la canción del viajero, que ya habrá de llegar el regocijo de la ortiga que purifica la piel dura de los que dormimos al aire, bajo la curva donde murmura el tintineo de los astros.
DAY OF THE BIZARRE ACKNOWLEDGEMENTS
Acknowledge, goddess, there are words that have no lips, tears without eyes, noises without ears that have brought misfortune to this brig of pregnant sails, where the fickleness of the gods recomposes fresh tunes for the crayfish's mouths.
However, Ihilla, do not lose your passion: in the crowded water lilies human speech must be flexed, before the roar of the tiger prevails on this side of infinity through the bamboo stalks.
Through the wind, Ihilla, through the wind that swells with mysteries and freshness to the topmasts and riggings, run the gratings of a fire that gives scent to the mangroves coming to life with the jumps of frogs with poisonous milk.
But now, Ihilla, when the chatter of the birds dies down pierced by an arrow of light, our travel is subjected to the tearing of whichever flesh, as if all the burden of life were tired widowhood, soul without sense inside the dry hide of a goat.
Sing for us, Ihilla, sing for us the song of the traveler, for sooner or later we'll discover the delights of the nettle that purifies the tough skin of those of us who sleep outdoors, under the curve where the jingling of the stars whispers.